Sonrían, conductores de Nueva York, ¡están en la cámara!
A partir del viernes 12 de diciembre, la MTA pondrá en marcha una importante ampliación de su programa de Aplicación de Cámaras Automatizadas (ACE), añadiendo cuatro rutas de autobús más al sistema que multa a los conductores por bloquear o utilizar indebidamente los carriles bus.
Los conductores que circulen por la Bx22, M96, M116 y Bx2 deben tomar nota: los vehículos que utilicen indebidamente los carriles bus, bloqueen las paradas de autobús, permanezcan en los carriles bus o aparquen en doble fila serán automáticamente señalados y multados.
Las multas empiezan en 50 dólares por la primera infracción y aumentan bruscamente hasta 250 dólares en caso de reincidencia, una estructura que ya ha demostrado su eficacia: alrededor del 10% de los conductores multados acaban recibiendo varias citaciones.
Con estas nuevas incorporaciones, el número de rutas vigiladas asciende a 54 en toda la ciudad, con más de 1.400 autobuses equipados con cámaras ACE a lo largo de unos 860 kilómetros de rutas.

Las ampliaciones son una buena noticia para los neoyorquinos con prisas. Las rutas equipadas con cámaras ACE han visto cómo la velocidad de los autobuses aumentaba en torno a un 5%, con mejoras en algunos corredores de hasta un 30%. La MTA informa también de una reducción del 20% de las colisiones, un descenso del 5%-10% de las emisiones estimadas y una impresionante disminución del 40% de las paradas de autobús bloqueadas por vehículos.
Todo ello se traduce directamente en un mejor servicio para los casi 915.000 usuarios diarios de estas rutas. Con menos coches aparcados ilegalmente en el camino, los autobuses sufren menos atascos, circulan con más eficacia y reducen los tiempos de espera.
Ha sido una época ajetreada para las actualizaciones de la MTA. Esto viene junto con la noticia de la semana pasada de que las tarifas de autobús y metro aumentarán y los autobuses estarán aplicando la inspección de tarifas «al estilo europeo«, que implica tener inspectores de tarifas directamente a bordo para asegurarse de que los pasajeros pagaron su pasaje antes de viajar.
Para los conductores, el mensaje es claro: manténgase fuera de los carriles bus a menos que quiera una multa. Para los usuarios, la esperanza es igual de simple: autobuses más rápidos y desplazamientos más fluidos.