El debate sobre cómo se preparan las langostas ha llegado oficialmente a un punto de ebullición. Los científicos piden ahora una prohibición inmediata y legalmente vinculante de la cocción en agua hirviendo, lo que cambiaría por completo la forma en que se han cocinado las langostas durante miles de años.
El llamamiento llega solo unas semanas después de que Nueva York anunciara que seguiría adelante oficialmente con la prohibición del foie gras.
Estudios recientes, como una investigación de 2026 de la Universidad de Gotemburgo, confirman que las langostas y otros crustáceos decápodos —como los cangrejos, las cigalas ylas gambas—sienten dolor y sufren angustia de forma similar a otros mamíferos, incluidos los humanos.
Esto pone en tela de juicio la creencia de que sus reacciones son meros reflejos.
Las langostas tratadas con analgésicos para humanos (aspirina y lidocaína) mostraron una reducción de los comportamientos de huida (como el movimiento de la cola) cuando se les expuso a descargas eléctricas, lo que indica una respuesta neurológica al dolor más que una simple estimulación. Lynne Sneddon, profesora de zoofisiología en la Universidad de Gotemburgo, declaró:

A la luz de estos hallazgos, los científicos piden a las autoridades que apliquen una prohibición legal de la cocción en agua hirviendo. Noruega, Nueva Zelanda, Austria y varios estados australianos ya han prohibido la cocción de crustáceos vivos por motivos éticos, y ahora se está proponiendo una legislación similar en el Reino Unido.
Sneddon declaró al Daily Mail: «Siempre debemos procurar acabar con la vida de los animales de forma humanitaria, y nunca aceptaríamos hervir viva a una vaca o a un pollo, así que es hora de replantearnos cómo tratamos a estos animales».
Los científicos afirman que es necesario desarrollar métodos más humanitarios para sacrificar langostas, aunque se necesita más investigación sobre cómo reaccionan los crustáceos al dolor para determinar cuál es el método de sacrificio más humanitario.
Mientras tanto, los debates sobre el trato humano de las langostas suelen centrarse en minimizar el sufrimiento y el dolor durante la preparación de los alimentos. Los expertos del Centro de Ciencias Marinas de Hatfield sugieren un método más práctico que, supuestamente, resulta menos doloroso para las langostas.
Cómo matar «humanamente» a una langosta
- Aturdir a la langosta metiéndola en un congelador a 1,7 °C durante 15-30 minutos (esto ralentiza el metabolismo y reduce la capacidad de respuesta)
- Coloca la langosta boca abajo sobre una superficie estable
- Busca la pequeña cruz o hendidura en la parte posterior de la cabeza, a unos dos centímetros y medio detrás de los ojos
- Clava un cuchillo afilado o un destornillador en la punta hasta atravesar el caparazón, girando la punta para destruir el sistema nervioso central del animal
- Busca el pequeño orificio debajo de la cola y repite el proceso
- Vuelve a meter la langosta en el congelador para asegurarte de que se le practique la eutanasia de forma humanitaria