Buenas noticias para los neoyorquinos que llevan cambio exacto: una nueva ley prohíbe ahora a los comercios de determinadas zonas prescindir totalmente del efectivo.
En una era cada vez más digital, parece que las pantallas están por todas partes: en las gafas de sol, en los menús y, por supuesto, en las cajas, ya sea en un bullicioso café o en una tienda de barrio. La ciudad de Nueva York se ha adentrado rápidamente en este futuro impulsado por la tecnología, con cambios que afectan a casi todos los aspectos de la vida cotidiana.
Desde la retirada de las MetroCards y el despliegue del sistema de pago por toque en el transporte público, hasta las aplicaciones que gestionan todo, desde el pago del aparcamiento hasta las reservas en restaurantes. Aunque estas innovaciones agilizan la vida de algunos, también ponen de relieve la importancia de mantener las opciones tradicionales de baja tecnología para que todo el mundo -independientemente de su edad, ingresos o comodidad con la tecnología- pueda seguir desplazándose por la ciudad con facilidad.
La comodidad de pulsar una tarjeta o escanear un teléfono es innegable, pero para muchos la opción de pagar en efectivo sigue siendo esencial. No todo el mundo tiene una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito, las emergencias o los fallos técnicos pueden imposibilitar los pagos digitales, y el dinero en efectivo permite la privacidad, las pequeñas transacciones rápidas y la inclusión de personas de todas las edades. Para quienes dependen de él, el simple acto de entregar billetes o monedas sigue siendo una necesidad.
El proyecto de ley S4153A del Senado de Nueva York, promulgado por la gobernadora Kathy Hochul, garantiza que los establecimientos minoristas, restaurantes, tiendas de comestibles, camiones de comida y otros negocios de cara al consumidor no puedan rechazar los pagos en efectivo.

Se pueden imponer multas de hasta 1.500 dólares a los comercios que no cumplan la ley. La ley se aplica a casi todas las empresas que venden bienes o servicios directamente a los consumidores, ya sean artículos de uso personal o doméstico, alimentos y bebidas consumidos dentro o fuera del establecimiento, o productos expuestos u ofrecidos a la venta en tiendas, carritos o vehículos.
Quién no puede pagar sin efectivo con la nueva ley
- Restaurantes – Cualquier establecimiento que sirva comida o bebida, ya sea para cenar, para llevar o a domicilio.
- Camiones de comida y carritos – Vendedores ambulantes que venden comida o bebidas sobre la marcha
- Tiendas de comestibles – Tiendas que venden alimentos y artículos de primera necesidad para el hogar
- Tiendas al por menor: cualquier negocio que venda artículos para uso personal, doméstico o familiar.
- Otros comercios de cara al consumidor: cualquier lugar donde se presten servicios o se expongan o vendan bienes de consumo al por menor, ya sea in situ o a través de instalaciones móviles.
La ley entrará en vigor 120 días después de su firma, en torno al 20 de marzo de 2026, lo que dará tiempo a las empresas para actualizar sus sistemas y formar al personal. Algunos podrán utilizar máquinas que conviertan el efectivo en tarjetas de prepago para pagar, pero si esos dispositivos fallan, los comercios deberán aceptar efectivo y exponer claramente los derechos de los clientes.
Aunque la tecnología avance, es importante aferrarse a los métodos clásicos, sobre todo cuando hacen la vida más accesible a todos.