Nueva York ya es famosa por tener una de las mejores aguas del grifo del país, pero los científicos acaban de confirmar una nueva fuente enorme en el lugar más inesperado que te puedas imaginar.
Aunque normalmente miramos hacia los Catskills para obtener agua, un nuevo y revolucionario estudio ha revelado un gigantesco depósito de agua «dulce» situado justo debajo del lecho del océano Atlántico.
El descubrimiento proviene de la Expedición 501, dirigida por el Programa Internacional de Descubrimiento Oceánico (IODP³).
Los investigadores pasaron semanas perforando el lecho marino frente a la costa del noreste, desde Nueva Jersey hasta Massachusetts.
Lo que encontraron fue un enorme acuífero de agua de baja salinidad atrapada en los poros del sedimento, oculto bajo el océano salado durante miles de años.
No se trata solo de una pequeña bolsa de agua.
Según los hallazgos de la Fundación Nacional para la Ciencia, probablemente se trate del mayor depósito submarino de agua dulce de todo el planeta.
Se extiende al menos 80 kilómetros desde la costa, lo que significa que hay un auténtico «lago secreto» a solo un corto trayecto en barco del horizonte de Nueva York.
Esto es lo que hace que este descubrimiento sea tan alucinante:
- La magnitud: El acuífero es casi el doble de grande de lo que se pensaba, y contiene agua suficiente para llenar más de mil millones de piscinas olímpicas.
- La profundidad: El agua se encuentra a cientos de metros bajo el lecho marino, protegida por capas de arcilla y limo.
- El origen: Probablemente, la mayor parte de esta agua quedó atrapada durante la última Edad de Hielo, cuando el nivel del mar era mucho más bajo y la «línea de costa» estaba kilómetros más lejos de lo que está hoy.
Los científicos lo consideran un punto de inflexión en nuestra forma de entender los recursos de la Tierra.
Aunque el agua aún no está lista para beber directamente de la fuente (sigue teniendo un ligero toque salado en comparación con la que sale del grifo), es significativamente más dulce que el agua de mar que la rodea.
Mientras Nueva York sigue buscando formas sostenibles de hacer frente al cambio climático, contar con una enorme reserva «secreta» de agua dulce justo frente a nuestra costa es una póliza de seguro bastante increíble que tener bajo la manga.