Hay algo innegablemente mágico en un tiovivo, con sus luces centelleantes, su música de antaño y esa pequeña sensación de volver a ser niño.
Y, por suerte para nosotros, Nueva York alberga uno de los carruseles históricos más bonitos de Estados Unidos, en el que todavía puedes montarte por solo 3 dólares. Con el horizonte de Manhattan como telón de fondo en el Brooklyn Bridge Park, el Jane’s Carousel es un auténtico clásico neoyorquino que combina casi un siglo de historia con uno de los paseos más bonitos de la ciudad.

La historia
- Orígenes en 1922: El tiovivo fue construido por la famosa Philadelphia Toboggan Company (designado como PTC n.º 61). Cuenta con 48 caballos de madera exquisitamente tallados a mano y dos elaboradas carrozas, que representan la edad de oro de la talla de tiovivos estadounidenses.
- Rescatado de una subasta: Durante décadas, funcionó en el Idora Park de Youngstown, Ohio. Cuando el parque cerró en la década de 1980 tras un devastador incendio, el promotor inmobiliario local de DUMBO, David Walentas, y su esposa, Jane Walentas, compraron el carrusel al completo en una subasta en 1984 para evitar que lo desmantelaran y vendieran pieza por pieza.
- 27 años de trabajo con mucho cariño: Jane Walentas pasó más de dos décadas en su estudio de Brooklyn restaurando minuciosamente el tiovivo. Con un cúter X-Acto, raspó 62 años de «pintura de parque» acumulada y dejó al descubierto la paleta de colores original de 1922, las intrincadas rayas finas y el dorado, fiel hasta el más mínimo detalle.
- Un joyero moderno: En 2011, esta maravilla restaurada abrió sus puertas al público dentro de un pabellón de acrílico transparente diseñado a medida por el arquitecto Jean Nouvel, ganador del Premio Pritzker.

La ubicación
Situado en la zona de Empire Fulton Ferry del Brooklyn Bridge Park, el Jane’s Carousel ocupa un lugar privilegiado a lo largo de la costa de DUMBO.
Enmarcado justo entre los imponentes arcos del puente de Brooklyn y el puente de Manhattan, los pasajeros disfrutan de unas vistas de 360 grados del horizonte del Bajo Manhattan y de Wall Street al otro lado del río. De día, la luz del sol se refleja en el agua y entra en el pabellón diáfano; de noche, el tiovivo brilla como un joyero con 1.200 luces centelleantes que se reflejan en el río.

Lo que debes saber antes de ir
- Entrada y billetes: Los billetes cuestan 3 dólares por vuelta. Los niños que midan menos de 42 pulgadas pueden montarse gratis si van acompañados de un adulto que haya pagado su entrada.
- Abierto todo el año: Gracias a la cubierta acristalada climatizada de Jean Nouvel, el tiovivo permanece abierto todo el año. Las puertas de cristal se abren en los cálidos días de verano, mientras que la calefacción mantiene a los visitantes a gusto durante los meses de invierno.
- Horario: El horario varía según la temporada. En pleno verano, suele funcionar seis días a la semana (cierra los martes). En otoño e invierno, el horario es de jueves a domingo; comprueba siempre su página web oficial antes de ir.
- La mejor hora para visitarlo: Acércate durante la hora dorada, justo antes de la puesta de sol. Ver cómo el sol se esconde tras el horizonte de Manhattan mientras montas en un caballo tallado de hace un siglo es una de las mejores experiencias económicas que puedes vivir en Nueva York.
- Cómo llegar: Coge la línea F hasta York Street o las líneas A/C hasta High Street. También puedes llegar por agua con el NYC Ferry (parada de DUMBO) o dar un paseo panorámico cruzando el puente de Brooklyn.