Cuando se ponen las vendas en la Superminds Academy de Nueva York, empieza la acción. Guiados por los formadores, los padres empiezan a describir colores, objetos y patrones mientras los niños clasifican cartas, organizan objetos y realizan ejercicios sensoriales. Todo ello sin recurrir a la vista. Lo que empieza como un reto lúdico se convierte rápidamente en un ejercicio de confianza, comunicación y concentración.
El taller orientado a la familia, en el que los padres participan en lugar de escaparse a tomar un café o charlar con otras mamás y papás, se centra en la atención y la resolución conjunta de problemas. Los niños superan cada tarea gracias a las indicaciones verbales, el ánimo y la observación atenta. Y en algún momento del proceso, estáis trabajando juntos para «ver con los ojos vendados».
¿Qué es Superminds Academy NYC?
Creada por la neuropsicóloga Dra. Ann DeSollar y la educadora Elena Restrepo, Superminds Academy NYC es un taller de 90 minutos en el que los niños avanzan a través de una serie de actividades sensoriales guiadas que se realizan sin usar la vista. Las sesiones comienzan con sencillos ejercicios en 2D utilizando tarjetas de colores y números, antes de pasar al trabajo con objetos en 3D con vasos, juegos de clasificación y retos táctiles con objetos más pequeños.
A medida que avanzan los talleres, los niños también practican tareas de motricidad fina, como ordenar objetos con las manos y recrear dibujos siguiendo instrucciones verbales. En cada etapa, los padres guían a sus hijos junto con facilitadores cualificados.
En otras palabras, los adultos están tan involucrados en el proceso como los propios niños. Lo que empieza como una actividad sensorial se convierte rápidamente en una experiencia compartida basada en la confianza, la cooperación y la curiosidad.
Para muchas familias, la concentración puede ser la razón por la que acuden por primera vez a Superminds Academy. Pero el mayor impacto del taller suele producirse en los momentos más tranquilos a lo largo de la sesión.
Mientras los niños realizan actividades con los ojos vendados siguiendo instrucciones verbales, juegos de emparejamiento y tareas con objetos, también practican la paciencia, la comunicación y la confianza en situaciones desconocidas. Para los padres, se convierte en una oportunidad para tomarse las cosas con calma, guiar de cerca y ver cómo sus hijos abordan los retos de forma diferente.
Y en algún momento entre las tarjetas de colores, los juegos de concentración y los momentos de resolución de problemas, muchas familias pueden marcharse sintiéndose un poco más unidas que cuando llegaron.