Aunque el rosado es conocido por ser la bebida por excelencia del verano, no hay absolutamente ninguna razón para limitarte a una sola estación.
Si buscas una excusa para reunir a tus amigos y salir a la calle este fin de semana, un recorrido de cata por tu cuenta por Manhattan podría ser justo lo que necesitas.
Hemos trazado una ruta que se puede recorrer totalmente a pie por el Upper West Side y que destaca algunos de los lugares imprescindibles del barrio. ¡Reúne a tus amigos, ponte unos zapatos cómodos para caminar y prepárate para beber rosado!
La ruta definitiva del rosado por el UWS

1. Playa Betty’s
Empieza la tarde con un toque vibrante y refrescante. En este animado local, podrás degustar el rosado Maison Saleya (2025), directamente desde Coteaux d’Aix-en-Provence.
Acompáñalo con una ración generosa de su guacamole fresco y sus tacos Baja. La acidez viva y la frescura cítrica del vino lo convierten en el maridaje perfecto para la comida. Corta con nitidez la intensidad del guacamole y, al mismo tiempo, aguanta sin problemas el sabor ahumado y picante de los tacos.
🚶 5 minutos a pie hasta la siguiente parada
2. Nice Matin
A continuación, es hora de unas burbujas. Disfrutarás del Domaine Carneros Brut Rosé (NV) acompañado de crujientes patatas fritas de garbanzos y un clásico croque monsieur.
Este maridaje funciona de verdad a todos los niveles. La acidez chispeante limpia el paladar tras las patatas fritas de garbanzos con sabor a tierra, mientras que los tonos de frutos rojos complementan a la perfección el jamón del croque monsieur.
Dato curioso: la finca Domaine Carneros fue fundada por Taittinger, y su histórica Cuvée de la Pompadour rinde homenaje a Madame de Pompadour, ¡quien ayudó a popularizar el vino espumoso en la corte francesa!
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3. Florentin
Sigue con el buen rollo con una copa de Louis Jadot Rosé (2025) de Côteaux Bourguignons. Este vino de cuerpo ligero tiene un carácter brillante a frutos rojos que marida a la perfección con falafel de edamame y haloumi a la parrilla.
El vino se niega rotundamente a dejarse eclipsar por el queso salado, y su frescura realza a la perfección las notas herbáceas y terrosas del falafel. Es la prueba definitiva de que un rosado ligero de uva tinta puede maridar con total facilidad con los sabores mediterráneos.
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4. Bustan
Termina tu recorrido de cata con una nota realmente especial. Tu última copa será el apreciadísimo AIX Rosé (2025), maridado con un delicado carpaccio de atún, pan taboon recién hecho y un trío de salsas (feta picante, hummus y tzatziki).
La mineralidad de este rosado provenzal, ideal para maridar, combina a la perfección con el atún. Además, su frescura y sequedad garantizan que el vino nunca se pierda ni quede eclipsado frente al intenso sabor picante del feta y la cremosidad del tzatziki.