Esta tortuga está dando un giro radical a un capítulo difícil.
Una tortuga marina de Kemp, una especie en peligro de extinción llamada Pancake, ha vuelto al océano Atlántico equipada con un nuevo localizador por satélite, lo que marca el final con éxito de un esfuerzo de rehabilitación de varios meses llevado a cabo por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre.
Los expertos marinos liberaron a la tortuga en las olas justo frente al Acuario de Nueva York tras recuperarse por completo de un episodio de «aturdimiento por frío» que puso en peligro su vida.
Esta afección, que actúa de forma similar a la hipotermia en los reptiles marinos, deja a las tortugas letárgicas e incapaces de nadar o alimentarse. A Pancake la encontraron inicialmente varada y sufriendo una fuerte bajada de temperatura el 22 de noviembre de 2025.
El camino hacia la recuperación
A lo largo de varios meses, el equipo de veterinarios marinos le proporcionó cuidados especializados para estabilizar y rehabilitar a la joven tortuga marina, cuya edad se estima que oscila entre los dos y los cinco años.
Durante el intenso periodo de recuperación, el personal supervisó el progreso diario de Pancake, prestando atención a indicadores físicos y de comportamiento clave antes de considerar su regreso seguro a mar abierto.
La tortuga acabó alcanzando un peso saludable de unas 11 libras.
Los cuidadores del acuario notaron que Pancake mostraba un comportamiento de natación consistentemente enérgico y buscaba activamente su comida, manteniendo una dieta constante y rica en nutrientes a base de gambas y almejas para recuperar la fuerza muscular necesaria para volver al océano.
Siguiendo su viaje
Antes de dar el visto bueno a la liberación, los conservacionistas colocaron con cuidado una baliza de seguimiento por satélite directamente en el caparazón de Pancake.
Este dispositivo de seguimiento especializado permitirá a los investigadores seguir los movimientos exactos del animal y recopilar datos continuos sobre los patrones migratorios de esta especie en peligro de extinción mientras recorre la costa atlántica.
El sexo exacto de la tortuga sigue siendo un misterio para el personal del acuario.
Para determinar con certeza el sexo de una tortuga ridley de Kemp juvenil se necesita un análisis de sangre, un procedimiento biológico que el equipo veterinario consideró médicamente innecesario y que evitó a propósito para minimizar cualquier estrés adicional durante el crítico proceso de rehabilitación.
Tras meses de cuidados, innumerables comidas y mucha práctica nadando, Pancake ha vuelto oficialmente al lugar al que pertenece: el gran azul. Esperamos que esta pequeña tortuga marina tenga un viaje tranquilo por delante y que su aventura ayude a los científicos a proteger a más tortugas ridley de Kemp por el camino.