Los museos no son sólo para los amantes de la historia, ¡también son un paraíso para los aficionados al juego! En el Museo del Pinball de Red Hook, los visitantes pueden retroceder en el tiempo hasta la era predigital para ver -y jugar- una colección de máquinas electromecánicas y mecánicas que se remontan a la década de 1870.
De hecho, las máquinas de pinball tienen una historia única en Nueva York. En 1942, el ex alcalde Fiorello La Guardia declaró ilegales estos juegos al calificar las repeticiones como una forma de juego.
Por ello, las máquinas «Add-a-Ball», una versión de las máquinas de pinball que proporcionaba a los jugadores bolas extra en lugar de repeticiones gratuitas, fueron favorecidas como una forma de eludir la prohibición. Estas máquinas pueden verse y jugarse en el Museo del Pinball de Red Hook. La prohibición no se levantó hasta 1976.
El Museo del Pinball de Red Hook abrió sus puertas en febrero de 2025 camuflado en la trastienda del bar Seaborne. El museo alberga una colección de máquinas y juegos de pinball antiguos, incluido el que se considera el primer pinball de la historia, conocido como el «Whiffle» de 1931.
Otras máquinas históricas de la colección del museo son Sittin’ Pretty (1958), Majorettes (1964), Diamond Jack (1967), Dimension (1971) y Bristol Hills (1971). A diferencia de los pinballs actuales, que utilizan pantallas digitales, programación y sonido electrónico, estos juegos de época funcionan con relés, solenoides y carretes mecánicos.
Entonces, ¿dónde entra en juego el pinball de más de 140 años de antigüedad? Pues bien, el museo cuenta con un tablero de madera Bagatelle del siglo XIX, el predecesor del pinball moderno.
El tablero de Bagatelle es un juego 100% mecánico que permite a los jugadores lanzar bolas a los agujeros con un taco o un émbolo de muelle. Mientras tanto, un pinball utiliza funciones electromagnéticas y aletas para que los jugadores puedan controlar la bola mientras juegan.
El santuario del juego nace de las mentes de Wesley Michalski y Kevin Murray, dos músicos veinteañeros que han pasado incontables horas reparando y restaurando estas máquinas.
Todos los juegos son gratuitos con un donativo. El museo organiza a menudo emocionantes torneos y fiestas pop-up que duran todo el día, así que no dejes de seguir su Instagram para estar al día.
📍 228 Van Brunt Street, Nueva York