¿Echas de menos esas cenas en la calle de la época de la pandemia? Puede que estés de suerte.
Durante años, tras la pandemia de COVID-19, las calles de Nueva York se llenaron de lo que se conoció como «casetas para comer al aire libre». Las normas que regulaban estas controvertidas estructuras se modificaron el año pasado, por lo que hoy en día se ven muchas menos. Sin embargo, ahora podrían volver durante todo el año gracias a una propuesta respaldada por la presidenta del Ayuntamiento, Julie Menin.
🏙️ De medida de emergencia a elemento fijo de la ciudad
Las terrazas al aire libre en Nueva York comenzaron como un programa de emergencia pandémico, que permitía a los restaurantes expandirse a las aceras y las calzadas cuando no era seguro comer en el interior. Lo que comenzó como una solución temporal se convirtió rápidamente en una característica muy apreciada de la vida urbana, ya que ofrecía a los comensales más espacio, menos esperas y un ambiente animado en las calles.
Pero las marquesinas nunca estuvieron exentas de polémica. Los residentes se quejaban del ruido, la pérdida de plazas de aparcamiento, las plagas de ratas y el desorden visual , mientras que las autoridades municipales se esforzaban por regular miles de estructuras construidas bajo unas normas de emergencia poco estrictas. Las marquesinas de las calzadas siempre estuvieron separadas de las cafeterías con terraza y del programaOpen Streets de la ciudad , pero en la práctica las diferencias a menudo se difuminaban.

⏪ El reinicio de 2024
En agosto de 2024, la ciudad cambió su sistema de comidas al aire libre de emergencia por un programa permanente llamado Dining Out NYC, que prometía más orden y responsabilidad.
Ahora los restaurantes tienen que presentar una solicitud formal, pagar nuevas tasas y seguir normas de construcción más estrictas, y las marquesinas de las calzadas deben desaparecer cada invierno, desde finales de noviembre hasta el 1 de abril.
La limpieza funcionó, pero quizás demasiado bien.
En el pico de la pandemia, la ciudad tenía entre 6000 y 8000 locales de comidas al aire libre. Al final de la temporada de 2025, ese número se había reducido a solo 849 marquesinas en las aceras y 1973 cafeterías en las aceras. Los propietarios de restaurantes dicen que el desmontaje estacional, los mayores costos y los obstáculos burocráticos convirtieron las comidas en la vía pública en una actividad deficitaria, especialmente para las pequeñas empresas.
🍝 Un impulso para recuperar las terrazas durante todo el año
❓ ¿Qué pasará ahora?
Si se aprueba, la legislación podría permitir de nuevo las estructuras permanentes para comer en la calle, aunque con normas modernizadas destinadas a abordar las preocupaciones en materia de higiene, seguridad y vecindad.
Por ahora, los neoyorquinos que echan de menos las cenas de invierno bajo lámparas de calor y guirnaldas de luces pronto podrían ver cómo vuelve a las calles de la ciudad una imagen familiar, esta vez con la promesa de normas más claras y una mayor capacidad de permanencia.