El futuro de una de las tradiciones más antiguas de Nueva York pende actualmente de un hilo.
El debate sobre si se deben prohibir los carruajes tirados por caballos en Central Park ha vuelto oficialmente al Ayuntamiento, y los vecinos están muy divididos sobre qué debería pasar ahora.
Tras un trágico accidente ocurrido en junio en el que se vio involucrado un turista de 18 años, los legisladores están analizando a fondo la seguridad de este sector. El incidente ha desencadenado una nueva y apasionada campaña por parte de activistas y autoridades municipales para acabar con esta actividad turística que lleva 150 años en marcha.
¿Qué es la Ley de Romanch?
Presentada por el concejal Christopher Marte, la nueva propuesta legislativa se llama «Ley de Romanch» en memoria de la víctima. Si se aprueba, el proyecto de ley acabaría por completo con el sector de los carruajes tirados por caballos para el 1 de junio de 2028.
Según esta ley, el ayuntamiento dejaría de renovar o expedir nuevas licencias a los operadores. También exige que el ayuntamiento ponga en marcha un programa de desarrollo laboral para ayudar a los aproximadamente 200 cocheros con licencia a reorientar su carrera profesional.
La campaña a favor de la prohibición está cobrando un gran impulso entre los dirigentes municipales. La presidenta del Ayuntamiento de Nueva York, Julie Menin, ha dado recientemente su apoyo al proyecto de ley. El alcalde Zohran Mamdani ha declarado que apoya el espíritu de la propuesta, aunque ha hecho hincapié en la necesidad de contar con medidas de protección más sólidas para garantizar una transición justa para los trabajadores.
La Fundación del Central Park también apoya la prohibición, argumentando que las calles del parque ahora están repletas de corredores, ciclistas y patinetes, lo que hace que no sea seguro que los caballos de media tonelada compartan el espacio.

La campaña para salvar el sector
Por otro lado, los cocheros y la sección local 100 del Sindicato de Trabajadores del Transporte (TWU) están luchando con uñas y dientes para salvar su medio de vida.
Estos conductores funcionan de forma muy parecida a los taxistas, ya que tienen licencias para trabajar en la ciudad, y muchos temen que los trabajos alternativos en el sector turístico simplemente no puedan sustituir a sus profesiones actuales. El sindicato sostiene que los carruajes son una parte histórica y muy querida de Nueva York y que una prohibición total es un enfoque equivocado.
En lugar de su eliminación, los líderes sindicales apoyan una propuesta alternativa del concejal James Gennaro. Este proyecto de ley rival mantendría los carruajes, pero introduciría nuevas normas muy estrictas.
Modificaría el horario de funcionamiento matutino y exigiría la instalación de postes de amarre por todo el parque para mantener a los caballos bien sujetos mientras están parados.
¿Qué va a pasar ahora?
La Comisión de Salud del Ayuntamiento ha escuchado recientemente horas de emotivos testimonios de ambos lados del hemiciclo. De cara al futuro, esa comisión decidirá en una fecha aún por determinar si envía el proyecto de ley al pleno para someterlo a votación.
Por ahora, los 68 carruajes tirados por caballos seguirán funcionando, pero su futuro a largo plazo en Nueva York es más incierto que nunca.