Las calles de Nueva York están a punto de sufrir un cambio de imagen visual radical, lo que significa decir adiós a esas pesadas puertas de seguridad metálicas macizas cubiertas de grafitis.
A partir del 1 de julio de 2026, entrará oficialmente en vigor una importante normativa municipal que obligará a los comercios locales a sustituir sus persianas enrollables opacas por alternativas de rejas abiertas.
La nueva medida pretende transformar por completo el aspecto nocturno de nuestras calles, haciendo que los barrios sean más luminosos, seguros y mucho más acogedores para ir de compras por las tiendas a altas horas de la noche.
La norma del 70 % de visibilidad
Según las próximas directrices de la Ley Local 75, las tiendas de planta baja deben asegurarse de que sus rejas de seguridad mantengan al menos un 70 % de visibilidad desde la acera.
Esto significa que esos paneles metálicos completamente opacos que cubren una tienda cuando está cerrada ya no cumplen los requisitos.
De cara al futuro, la ciudad está aplicando de forma estricta la transición a rejas de malla abierta o de barras abiertas.
Según las directrices oficiales del NYC 311, este requisito de transparencia se aplica específicamente a los grupos de uso comercial y mercantil.
Esto afecta a una gran parte de nuestros locales favoritos, incluyendo tiendas minoristas, tiendas de barrio, bancos y despachos profesionales.
¿Por qué ocurre esto ahora?
Lo creas o no, esta idea no es precisamente nueva.
La ciudad aprobó originalmente esta oscura ley sobre la transparencia de las rejas de los escaparates allá por 2009.
El periodo de gracia, de 17 años, se diseñó para dar a los propietarios tiempo suficiente para retirar gradualmente sus rejas que no cumplen con la normativa.
Ahora que la fecha límite del 1 de julio se acerca rápidamente, el tiempo se ha acabado oficialmente.
Según informa CBS News New York, el Departamento de Edificios se está preparando para hacer cumplir la ley.
La intención original de la ley era una combinación de estética urbana y medidas contra el graffiti.
Más allá de que quede mejor, los servicios de emergencia también presionaron mucho para que se hiciera este cambio, para poder ver claramente el interior de un edificio durante un incendio o un robo nocturno.
Lo que deben hacer los propietarios de negocios antes de julio
A menos de unos meses de la fecha límite, la carrera por encontrar contratistas con licencia ya se está intensificando en los cinco distritos.
Muchos propietarios de tiendas están preocupados por la inminente fecha límite, ya que señalan que cambiar una persiana puede ser una molestia costosa y que lleva mucho tiempo.
Esto es exactamente lo que hay que hacer para no meterte en problemas con la ciudad:
- Evalúa tu situación actual: comprueba si tu reja es maciza o muy opaca. Si se trata de un diseño de barras abiertas con espacios amplios, es posible que ya cumplas los requisitos.
- Contrata a profesionales con licencia: no puedes simplemente quitar una reja tú mismo. La ciudad exige que un profesional de diseño registrado y con licencia evalúe el lugar y redacte los planos.
- Consigue los permisos adecuados: La instalación de una nueva reja que cumpla con la normativa requiere un permiso oficial del Departamento de Edificios de Nueva York.
- Comprueba si el edificio es un monumento: Los edificios situados en distritos históricos también podrían necesitar la aprobación de la Comisión de Preservación de Monumentos, lo que añade otra capa de papeleo.
Multas y medidas coercitivas
Una vez que llegue el 1 de julio, la ciudad no se andará con rodeos.
El Staten Island Advance señala que el Departamento de Edificios está dispuesto a imponer sanciones graves por rejas que no cumplan con la normativa.
Estas infracciones conllevarán multas cuantiosas que pueden mermar rápidamente los beneficios de una pequeña empresa. Las infracciones también permanecerán en el registro público del edificio hasta que la reja se repare adecuadamente.
Si tienes un negocio o conoces a alguien que lo tenga, ahora es el momento de ponerse manos a la obra.
Esperar hasta el último minuto podría dejarte atrapado con contratistas saturados, permisos retrasados y multas muy molestas.