Atención, viajeros de metro. Según los últimos datos, la delincuencia en los trenes de la ciudad en 2025 alcanzó su punto más bajo en 16 años. Así es: el metro puede que por fin se parezca un poco menos al lugar salvaje e impredecible que a veces se rumorea que es. La próxima vez que tu tía de Ohio -o ese primo de Idaho- jadee al pensar que vas en metro, puedes tranquilizarlas con estadísticas.
El Jefe de Tránsito, Joseph Gulotta, dijo:
Lo que he aprendido es que el metro no es una comisaría, un barrio, es una comunidad entera, y hemos tenido que reducirlo.
En conjunto, 2025 fue un año más seguro para los neoyorquinos. Los delitos graves descendieron un 4% respecto a 2024 y se sitúan un 14% por debajo de los niveles anteriores a COVID. Incluso las estadísticas más llamativas de la ciudad están mejorando, con un descenso de los robos del 12,5%. Esto significa que los desplazamientos matutinos, las carreras nocturnas o los viajes en metro durante el fin de semana son más seguros, lo que da a los ciudadanos una razón más para presumir de vivir en la ciudad que nunca duerme… de forma segura.
Aunque las cifras son alentadoras, las autoridades siguen instando a la vigilancia. Se sigue recomendando a los viajeros que tomen precauciones básicas de seguridad, como permanecer en zonas bien iluminadas, guardar bien sus pertenencias e informar inmediatamente de cualquier actividad sospechosa.
Este aumento de la seguridad viene acompañado de una oleada de mejoras tecnológicas en toda la red de metro. Lamentablemente, la MetroCard ha sido oficialmente retirada y sustituida por un sistema de pago más rápido que permite a los usuarios desplazarse sin tener que pasar la tarjeta y esperar. En las estaciones están apareciendo elegantes y modernas puertas automáticas que facilitan la entrada y la hacen más segura. Y la MTA no se detiene ahí: los informes de esta semana sugieren que la agencia está explorando sistemas de vigilancia impulsados por IA para controlar los andenes en tiempo real, con la esperanza de detectar y responder a los incidentes más rápido que nunca.
Al fin y al cabo, no hay nada que queramos más que a nuestros conciudadanos neoyorquinos, y nada nos hace sentir mejor que saber que llegan a casa sanos y salvos. Tanto si se trata de coger el metro para ir al trabajo por la mañana, coger un tren por la noche después de pasar un rato con los amigos o simplemente hacer recados por los barrios, una ciudad más segura significa que todos podemos respirar un poco más tranquilos. Por que la ciudad que nunca duerme siga en movimiento y cuidemos unos de otros en todo momento.