Si has probado el cóctel Honey Deuce en el Abierto de Estados Unidos, con su característica brocheta de «pelotas de tenis» de melón dulce, te sorprenderá saber que esas pequeñas esferas no salen de una máquina.
Se extraen a mano, una a una, aquí mismo, en el Bronx.
Este cóctel emblemático, introducido en 2006, se prepara con vodka Grey Goose, limonada fresca, licor de frambuesa Chambord y tres bolas de melón dulce que parecen minipelotas de tenis.
Se ha convertido en la bebida del Open, superando incluso a la famosa Pimm’s Cup de Wimbledon.

Sólo el año pasado, los aficionados pidieron más de 556.000 Honey Deuces, lo que supuso casi 13 millones de dólares en ventas, convirtiéndolo en uno de los cócteles más rentables del deporte.
De las granjas de California a las manos del Bronx
Los melones proceden de una única granja californiana: los melones honeydews King of the West, apreciados por su dulzura.
Pero la magia se produce en Baldor Specialty Foods, en el Bronx, donde los trabajadores empiezan a recoger melones todos los días a las 6 de la mañana con nada más que sacabolas afiladas.
Hasta ahora, nadie ha inventado un sacabolas industrial, lo que significa que cada bola de melón -más de 2,3 millones sólo este año- se recoge a mano.
Baldor incluso encarga unas 800 melonadoras cada año, afilándolas in situ para que los trabajadores puedan satisfacer la demanda.

Una vez recogida, la fruta se envía al USTA Billie Jean King National Tennis Center de Flushing Meadows, Queens, donde se sirve en todos los Honey Deuce del recinto, desde el Arthur Ashe hasta la tribuna.
El Honey Deuce se ha convertido en algo más que un cóctel: es un símbolo de estatus.
Los aficionados hacen cola para conseguir las copas conmemorativas impresas con los ganadores del torneo, e Instagram se inunda de fotos de la bebida rosa pálido adornada con su trío de bolas de melón.
Así que la próxima vez que te tomes un Honey Deuce en el Abierto de Estados Unidos, recuerda: esas «pelotas de tenis» verdes no se han traído desde muy lejos, sino que se han recogido a mano en el Bronx antes de llegar a la pista.