Cuando la mayoría de los neoyorquinos piensan en la costa de Jersey, se imaginan algo parecido a lo que vemos en nuestra propia ciudad en verano: bulliciosos paseos marítimos, luces de neón parpadeantes, mostradores de pizza abarrotados y multitudes animadas que se extienden desde la playa hasta los bares mucho después de la puesta de sol.
Pero escondida a lo largo de un tranquilo tramo de costa de 10 millas, hay una faceta completamente diferente de la costa esperando a que la descubras: el Parque Estatal de Island Beach

El paisaje: 10 millas de naturaleza salvaje e indómita
El Parque Estatal de Island Beach ofrece un contraste sorprendente con sus vecinos. Aquí, el paisaje pertenece por completo a la naturaleza.
- La regla «sin paseos marítimos»: aquí no encontrarás ni una sola sala de juegos, tienda de camisetas ni letrero de neón. Los únicos caminos que cruzan las dunas son sencillos puentes de madera elevados, diseñados para proteger el frágil entorno, que te llevan directamente a amplias playas en las que solo se oye el susurro de las olas.
- La arena de cuarzo blanco: La playa en sí es famosa por su arena de grano fino y extraordinariamente limpia. Como el parque está totalmente protegido de los vertidos comerciales, la costa parece más un exclusivo complejo ecológico caribeño que una típica playa de la zona triestatal.
- El bosque marítimo: Detrás de las imponentes dunas se esconde un antiguo y poco común bosque marítimo de enredados ciruelos de playa, arándanos silvestres y cedros rojos achaparrados. Es una zona donde los zorros suelen corretear por la arena y las águilas pescadoras anidan justo a la orilla del agua.

Por qué el Parque Estatal de Island Beach parece un mundo aparte del resto de la costa de Jersey
Como el Parque Estatal de Island Beach es un espacio natural protegido por el estado, funciona bajo unas normas estrictas que, de forma natural, mantienen alejadas a las ruidosas multitudes de los fines de semana.
- Paz y tranquilidad: Las radios a todo volumen, las tiendas de campaña gigantes y la comercialización de la primera línea de playa están, por naturaleza, mal vistas. La gente que viene aquí son sobre todo kayakistas, pescadores de surf, senderistas y lectores que valoran el relajante sonido del océano por encima del de los altavoces del paseo marítimo.
- La configuración con doble costa: como una auténtica isla barrera, el parque te ofrece dos experiencias costeras totalmente diferentes. Al este, el oleaje del océano Atlántico abierto; al oeste, la extensión tranquila y cristalina de la bahía de Barnegat, lo que lo convierte en un lugar increíble para ver la puesta de sol sobre el agua después de un día en la playa.

En coche (la mejor opción)
- Duración: En una mañana despejada, el trayecto en coche dura aproximadamente 1 hora y 45 minutos desde el Bajo Manhattan.
- La ruta: Toma la New Jersey Turnpike en dirección sur hasta la salida 11, luego incorpórate a la Garden State Parkway en dirección sur hasta la salida 82 (Ruta 37 Este).
- Cómo llegar: Sigue la Ruta 37 Este hasta cruzar por completo el pintoresco puente J. Stanley Tunney sobre la bahía de Barnegat y, a continuación, sigue las indicaciones hacia la Ruta 35 Sur directamente hasta la entrada del parque.
- Consejo de experto: Como el parque limita la entrada de vehículos para proteger el ecosistema, las puertas se cierran en cuanto los aparcamientos se llenan durante los calurosos fines de semana de verano. Intenta llegar antes de las 10:00 de la mañana para asegurarte una plaza.
En transporte público
- La ruta: Coge la línea North Jersey Coast de NJ TRANSIT desde la estación Penn de Nueva York hasta la estación de Bay Head. Desde allí, haz un breve trayecto de 20 minutos en coche compartido por la Ruta 35 Sur hasta la entrada principal del parque.