Aunque Manhattan sea una isla, nuestra ciudad no es lo que normalmente se te vendría a la mente al pensar en la vida tropical.
En resumen, funciona más como un monolito global interconectado que como lo que tradicionalmente se imagina que es una isla. Pero, como sugieren datos recientes, no es ajena a las vulnerabilidades inherentes a la vida costera.
En el estudio, publicado en ScienceAdvances, los investigadores han llevado a cabo lo que se describe como uno de los estudios de riesgo de inundaciones más exhaustivos hasta la fecha, analizando 16 factores de riesgo distintos, que van desde los historiales de daños de la FEMA hasta los peligros geográficos localizados.
Los resultados identificaron a la ciudad de Nueva York como la que tiene«la mayor población en riesgo»de las 8 ciudades estudiadas.

Los resultados
Los hallazgos revelan un nivel de exposición «alarmante» que sitúa a la ciudad de Nueva York como el principal punto crítico nacional para las catástrofes relacionadas con las inundaciones.
Aunque las costas del Atlántico y del Golfo se enfrentan a amenazas importantes, la magnitud del perfil de riesgo de Nueva York es casi un orden de magnitud mayor que la de cualquier otra ciudad estadounidense.
- Exposición de la población: Aproximadamente 4,75 millones de personas en la ciudad de Nueva York residen en las dos categorías de mayor riesgo de inundación.
- Infraestructura en peligro: se prevé que más de 200 000 edificios sufran daños a medida que el cambio climático provocado por el ser humano acelere la frecuencia y la gravedad de las marejadas ciclónicas.
- El factor climático: Ya no se trata de «si» sino de «cuándo», ya que el aumento del nivel del mar y la intensificación de los patrones de precipitación transforman lo que antes eran fenómenos poco frecuentes en desastres recurrentes.
Mayor riesgo
El estudio afirma:
Mirando hacia el futuro
Los expertos afirman que la ciudad de Nueva York está empezando a replantearse cómo se prepara para las inundaciones, yendo más allá de confiar únicamente en grandes barreras de hormigón como diques y presas.
En cambio, cada vez hay más apoyo a la idea de trabajar con la naturaleza para ayudar a proteger la ciudad, incluyendo la restauración de humedales, la construcción de jardines pluviales y el fortalecimiento de los ecosistemas costeros que pueden ayudar a absorber las marejadas ciclónicas y reducir los daños.
Al mismo tiempo, los urbanistas están utilizando nuevos datos para tomar decisiones más inteligentes sobre dónde y cómo crece la ciudad, de modo que los futuros edificios tengan menos probabilidades de construirse en las zonas de mayor riesgo.
Además, los organismos de emergencia están colaborando más estrechamente para mejorar los planes de preparación y respuesta, asegurándose de poder proteger mejor a los millones de personas que viven en zonas vulnerables.