Durante las fiestas para ver los partidos de los New York Knicks de este verano, Roy Donk se acercó a los aficionados reunidos en las calles para repartirles bandejas gratis de pasteles turcos.
Conocido en la zona como el «chicodel baklava », Donk ha creado una marca muy reconocible apareciendo con sus dulces allá donde se reúne la gente, desde las aceras del centro hasta Central Park.
El negocio, que se llama oficialmente Good Baklava, empezó el 1 de septiembre de 2021 en unas circunstancias bastante inusuales. Donk había dejado el instituto a los 15 años y luchaba contra la adicción a las drogas. Recién sobrio y tras haber sido despedido de su trabajo por marcharse a seguir la gira de Phish, necesitaba una forma de pagarse las entradas para los conciertos. Empezó a vender baklava en cajas moradas en los aparcamientos donde tocaba la banda.
En la primavera de 2023, llevó su negocio a Central Park, tirando de un carrito lleno de bandejas de baklava de pistacho. Al darse cuenta de que había un mercado más amplio en la ciudad, amplió su alcance. En el envase se indica que el baklava se elabora en Gaziantep, Turquía, y en sus productos, incluyendo pins de edición limitada, destaca el eslogan «No a las drogas» como un guiño a su sobriedad.
La popularidad de Donk se disparó cuando los Knicks estaban en racha. Se difundió una foto suya repartiendo baklava en un concierto abarrotado, y su costumbre de llevar bandejas gratis a las fiestas para ver los partidos de los Knicks acabó dando lugar a un reportaje en *The New York Times*. Para Donk, regalar el dulce era un cálculo sencillo: la ciudad se merecía baklava gratis cuando el equipo ganaba.
Ahora, con un letrero de neónque dice «Baklava Labs» y un tatuaje de baklava en el antebrazo, Donk ha afianzado en la ciudad su negocio paralelo, que antes era nómada. Dice que la empresa seguirá siendo neoyorquina para siempre.