A solo unos pasos de Washington Square Park, una placa en la calle indica «Edie Windsor and Thea Spyer Way».
El nombre rinde homenaje a dos neoyorquinas cuya relación de décadas y una astronómica factura fiscal acabaron por derribar la prohibición federal del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Edie Windsor y Thea Spyer se enamoraron tras conocerse en un restaurante de Greenwich Village en 1963. Las dos mujeres estuvieron comprometidas durante más de 40 años, construyendo en privado una vida juntas en la ciudad en una época en la que el matrimonio entre personas del mismo sexo era ilegal en todo el país.
Cuando Spyer enfermó, Windsor se convirtió en su cuidadora a tiempo completo. En busca del reconocimiento legal de su unión, la pareja viajó a Canadá para casarse en 2007.
Dos años más tarde, Spyer falleció. Como el Gobierno de Estados Unidos se negó a reconocer su matrimonio, a Windsor le impusieron más de 360 000 dólares en impuestos de sucesiones por heredar su vivienda compartida. Era una carga económica a la que ninguna viuda heterosexual tenía que enfrentarse según la ley.
Una batalla legal histórica
En lugar de aceptar la sanción, Windsor se defendió.
Su demanda, Estados Unidos contra Windsor, llegó hasta el Tribunal Supremo. El 26 de junio de 2013, el tribunal falló a su favor, derogando la ley federal que definía el matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer, y declarándola inconstitucional.
Para honrar su histórica victoria, Windsor fue nombrada Gran Mariscal del Desfile del Orgullo de Nueva York de 2013. Su triunfo legal allanó el camino para la sentencia de 2015 en el caso Obergefell contra Hodges, que legalizó por completo el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo Estados Unidos.
La señal verde de la calle sirve ahora como un hito permanente en el barrio que recuerda la vida de la pareja y los orígenes locales de una batalla legal que cambió el curso de la historia de Estados Unidos.