¡Por toda la ciudad de Nueva York, nuestras queridas flores de cerezo están en pleno esplendor!
Desde sinuosos recorridos como el de Central Park hasta los bulliciosos senderos del Jardín Botánico de Brooklyn, cada primavera se agolpan las multitudes para contemplar estas efímeras flores en su máximo esplendor.
Si crees que ya has visto todos los lugares típicos, hay una joya más tranquila y menos conocida escondida en Brooklyn con la que quizá aún no te hayas topado.
En el cementerio Green-Wood, los cerezos florecen en un entorno que es a la vez sereno e inesperadamente impresionante.
Los senderos sinuosos, los monumentos históricos y las colinas onduladas crean un escenario tranquilo donde las flores parecen aún más vívidas, lo que lo convierte en uno de los lugares más infravalorados de la ciudad para ver las flores en todo su esplendor.
Qué puedes esperar
Al atravesar los arcos góticos, te espera un mar de blanco y rosa que parece estar a años luz del bullicio de la ciudad. Green-Wood alberga aproximadamente 172 cerezos, principalmente de las variedades clásicas Yoshino (blanco pálido) y Kwanzan (rosa intenso y esponjoso).
A diferencia de otros lugares de moda, aquí el ambiente es de una belleza tranquila.
Encontrarás senderos sinuosos, estanques glaciares y cotorras monje verdes residentes que gorjean desde las copas de los árboles. Es un lugar ideal para un paseo contemplativo donde la «nieve rosa» de los pétalos que caen cubre los monumentos históricos.
La historia
Fundado en 1838, Green-Wood fue uno de los primeros cementerios rurales de Estados Unidos y, de hecho, inspiró la creación de parques públicos como Central Park. Es un arboreto certificado de nivel III, lo que significa que su colección de árboles está cuidada con precisión científica e histórica.
Los cerezos se plantaron para complementar la espectacular topografía del cementerio, esculpida por los glaciares hace 18 000 años, y para honrar la tradición japonesa del Hanami (contemplación de las flores).
Al combinar el arte monumental victorianodel siglo XIX con estas flores de temporada, el cementerio se convierte en un museo viviente donde la naturaleza y la historia celebran juntas el ciclo de la vida.
Los mejores lugares para contemplarlas
Para ver lo mejor de la floración, dirígete a estos lugares concretos dentro de los 193 hectáreas del recinto:
- Battle Avenue: Este es el «evento principal». La carretera está bordeada de espectaculares cerezos que enmarcan los mausoleos históricos y forman un dosel de flores.
- Valley Water y Sylvan Water: Estos estanques glaciares ofrecen impresionantes reflejos de las ramas rosadas en el agua, lo que los convierte en uno de los lugares favoritos de los fotógrafos.
- Cima de Battle Hill: Al ser el punto natural más alto de Brooklyn, puedes disfrutar de una vista de los cerezos en flor con la Estatua de la Libertad y el horizonte de Manhattan asomándose entre las ramas en la distancia.
Lo que debes saber antes de ir
Para aprovechar al máximo tu visita, ten en cuenta estos detalles prácticos:
- Entrada: La entrada es gratuita y está abierta al público todos los días de 8:00 a 17:00.
- Respeta el recinto: Recuerda que sigue siendo un cementerio en activo. Habla en voz baja, no te salgas de los senderos y nunca te subas a los monumentos ni a los árboles.
- Cómo llegar: La entrada principal está en la 5ª Avenida con la calle 25. La forma más fácil de llegar es con la línea R de metro hasta la estación de la calle 25; desde allí, solo hay que subir una manzana.
- Momento álgido: los Yoshino suelen alcanzar su máximo esplendor a principios o mediados de abril, seguidos poco después por los vibrantes Kwanzan. Si te perdiste la primera oleada, ¡los «esponjosos» árboles rosas suelen aguantar una semana más!