Después de que un cierre provocado por la pandemia amenazara con poner fin a 120 años de historia, uno de los restaurantes más antiguos que aún siguen en pie en Little Italy volvió a la vida gracias a una cara conocida.
Bruno Brancaleone, que trabajó en Casa D’Angelo durante 35 años, dio un paso al frente para hacerse cargo del histórico local cuando este cerró sus puertas.
Situado en el número 146 de Mulberry St., el restaurante lleva abierto desde 1902. Brancaleone trabajó codo con codo con la familia fundadora, procedente de Italia, antes de acabar comprando el negocio él mismo. Esta transición evitó que este local centenario se convirtiera en una víctima definitiva de los cierres de la ciudad durante la pandemia.
El funcionamiento tradicional de la cocina
Bajo la dirección de Brancaleone, la cocina mantiene el enfoque tradicional del restaurante respecto a la cocina italiana.
El personal maneja a diario máquinas especializadas para hacer pasta y estira la masa de pizza a mano para garantizar que todos los elementos básicos se elaboren frescos en el local. Para mantener los perfiles de sabor específicos del menú original, la cocina importa sus ingredientes principales directamente de Italia.
En el comedor, los platos suelen prepararse junto a la mesa.
Un plato estrella de pasta se mezcla dentro de una rueda hueca y en llamas de quesoParmigiano-Reggiano antes de servirlo y rematarlo con virutas de trufa. La carta también mantiene los clásicos de siempre, y el servicio termina con las tradicionales raciones de tiramisú.

Una gestión inesperada
Para Brancaleone, ponerse al mando de este clásico de Mulberry Street supuso un giro inesperado en su larga carrera en el barrio. Comentó que, a pesar de sus décadas de servicio, nunca pensó que algún día sería el dueño del restaurante.
Hoy en día, el histórico comedor sigue en activo y atrae a una clientela internacional que viaja expresamente para comer en este local de 1902.