Para muchos neoyorquinos, ir a la bodega es algo de lo más habitual: tomarte un café, comprar algo para picar, quizá añadir algún ingrediente de última hora para la cena… y seguir tu camino. Pero, ¿y si la bodega de tu barrio también fuera el lugar donde comprar una botella de vino para la cena?
Las bodegas y tiendas de convenienciade Nueva York se están sumando a una iniciativa cada vez mayor para ampliar la venta de alcohol en la ciudad, y una coalición formada por las principales cadenas de supermercados, tiendas de conveniencia, agrupaciones de bodegas y bodegas está pidiendo a los legisladores estatales que se replanteen las normas sobre dónde pueden comprar vino y licores los neoyorquinos.

¿Qué está cambiando en el debate sobre la venta de alcohol en Nueva York?
La «Coalición para Ampliar las Opciones del Consumidor» ha ampliado sus filas. Liderada históricamente por grandes cadenas como Wegmans, Target, Walmart y Amazon/Whole Foods, la coalición incluye ahora a asociaciones locales de bodegas y tiendas de conveniencia, además de bodegas neoyorquinas.
- El objetivo: modernizar la Ley de Control de Bebidas Alcohólicas de Nueva York para permitir que los supermercados y las tiendas de barrio vendan vino y licores.
- El argumento: Los defensores sostienen que las normas actuales del estado son reliquias obsoletas de la época de la Ley Seca que limitan la comodidad de los consumidores y restringen el crecimiento del mercado para los productores locales.
¿Podrían las bodegas vender realmente vino y licores fuertes?
Según la legislación estatal vigente, sí. El proyecto de ley del Senado S9032 (y su equivalente en la Asamblea, el proyecto A9284) permitiría a las tiendas de alimentación solicitar licencias para vender tanto vino como licores. Y lo más importante: la definición explícita de «tienda de alimentación» que recoge el proyecto de ley incluye a las bodegas tradicionales de Nueva York.
- Situación actual: El proyecto de ley se presentó en enero de 2026 y se encuentra en la Comisión de Comercio, Desarrollo Económico y Pequeñas Empresas del Senado.
- En resumen: El proyecto de ley aún no se ha aprobado. Por ahora, las tiendas de barrio no pueden vender vino ni licores.
¿Y qué hay de los cócteles en lata y los refrescos con alcohol?
La propuesta también aborda las bebidas listas para tomar (RTD), incluidos los cócteles premezclados en lata y los refrescos con alcohol, cuya venta actualmente está restringida a las licorerías.
Sin embargo, los propios dueños de las bodegas están divididos:
- Consenso a favor del vino: hay un fuerte apoyo a la idea de incluir el vino en las estanterías de uso diario.
- Dudas sobre las bebidas listas para tomar: A algunos propietarios les preocupa que ofrecer bebidas alcohólicas en lata con alta graduación alcohólica pueda provocar altercados públicos en los alrededores de sus locales.

¿Por qué se oponen las licorerías independientes al proyecto de ley?
Las aproximadamente 4.000 licorerías con licencia de Nueva York tienen los derechos exclusivos de venta al por menor de vino y bebidas espirituosas para consumo fuera del local, y ven este proyecto de ley como una amenaza existencial.
- Riesgo económico: Los minoristas argumentan que permitir que las grandes cadenas y miles de bodegas vendan los mismos productos acabará con las licorerías independientes.
- Hay mucho en juego: aunque los supermercados llevan casi dos décadas presionando para poder vender vino, la incorporación de las bebidas espirituosas y las bodegas a la coalición ha convertido esto en una de las mayores batallas legislativas en Albany.
¿Qué pasará ahora?
La coalición está instando a la gobernadora Kathy Hochul y a los legisladores estatales a que aprueben la reforma. Que el proyecto de ley S9032 salga adelante en la comisión depende de las negociaciones entre las cadenas de supermercados, los grupos de bodegas y las bodegas, así como de la fuerte oposición de los propietarios de tiendas de licores independientes.
Por ahora, tu rutina en la bodega de siempre sigue igual: seguirás teniendo que ir a una licorería especializada para comprar esa botella de vino que acompañe a tu cena.