Cuando piensas en los viajes aéreos internacionales en Queens, te vienen a la mente al instante el JFK y LaGuardia. Pero hay un tercer centro de aviación, olvidado hace mucho tiempo, que está ahí a la vista de todos; y tras permanecer completamente abandonado y en ruinas durante más de cuatro décadas, está protagonizando oficialmente uno de los mayores resurgimientos de infraestructuras de la historia de la ciudad de Nueva York.
El centro de aviación del que hablamos es el antiguo aeropuerto de Flushing, un terreno municipal de 80 acres escondido en College Point. Aunque ha pasado los últimos 42 años como una cápsula del tiempo cubierta de maleza y pantanosa, ya se ha aprobado oficialmente un megaproyecto de reconstrucción de 3.2 mil millones de dólares para devolverle la vida a este aeródromo fantasma.
La dinámica historia del primer gran aeródromo de Nueva York
Mucho antes de que LaGuardia se hiciera con el control del espacio aéreo del distrito, el aeropuerto de Flushing era el epicentro absoluto de la aviación local.
Inaugurado originalmente en 1927, este recinto de 80 acres llegó a ser, durante un breve periodo, el aeródromo más transitado de toda la ciudad de Nueva York. Contaba con cuatro pistas de arcilla y sirvió como base fundamental para la Patrulla Aérea Civil durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuando el tráfico comercial se trasladó al aeropuerto de LaGuardia, mucho más grande, en 1939, el aeropuerto de Flushing fue quedando poco a poco en segundo plano.
Tras años de inundaciones puntuales y deterioro estructural, el aeropuerto cerró oficialmente sus puertas en 1984.
Durante los últimos 42 años, este valioso terreno ha permanecido totalmente vacío, tapiado y vallado, convirtiéndose poco a poco en un humedal urbano salvaje e intacto. Varias administraciones intentaron —sin éxito— reconvertir el terreno en almacenes o centros comerciales, pero este lugar legendario se resistía a cambiar… hasta ahora.

Una transformación de 3.2 mil millones de dólares para el aeropuerto olvidado
Esta profunda remodelación revitalizará por completo el histórico aeródromo, aunque ningún avión despegará de allí. En su lugar, la ciudad está transformando esta enorme extensión baldía en una comunidad verde, sostenible y de uso mixto, construida íntegramente con mano de obra sindical al 100 %.
Se prevé que este gigantesco proyecto genere 3.2 mil millones de dólares en actividad económica durante los próximos 30 años, lo que inyectará vida directamente en el distrito.
Las impresionantes mejoras que llegarán al aeródromo:
- Un enorme parque público de 60 acres: en lugar de destruir el paisaje, el diseño integrará 60 acres de parque público directamente en el entorno de los humedales modernos. Habrá paseos por la naturaleza, zonas de descanso, senderos elevados, vistas panorámicas de espacios abiertos naturales y hábitats protegidos para la fauna silvestre
- 3.000 nuevas viviendas: El recinto acogerá una amplia comunidad residencial de 3.000 viviendas destinadas específicamente a los héroes cotidianos de Nueva York, como profesores, personal de primeros auxilios y trabajadores de la construcción
- Sostenibilidad de vanguardia: El proyecto está explorando técnicas innovadoras de construcción con madera maciza y diseños arquitectónicos altamente sostenibles para integrarse a la perfección en el ecosistema circundante
El exalcalde de Nueva York, Eric Adams, señaló durante la presentación del proyecto:

¿Cuándo se inaugurará?
Como el aeropuerto lleva casi medio siglo convirtiéndose en un delicado ecosistema de humedal, los promotores tienen que superar un exigente Procedimiento Uniforme de Revisión del Uso del Suelo (ULURP) y rigurosas evaluaciones medioambientales antes de poder empezar las obras.
Aunque todavía nos queda un poco de espera por delante, los plazos preliminares fijan el inicio oficial de las obras para 2028. Una vez en marcha, se prevé que este megaproyecto genere más de 1.300 puestos de trabajo sindicalizados en la construcción y 530 empleos fijos para el distrito.